martes, 17 de agosto de 2010

te recuerdo

te recuerdo leve, te recuerdo tímida, te recuerdo tan nítimadamente que de alguna manera puedo asegurar que el ambiente esta rodeado aún de tu sonrisa sutil.
te recuerdo melancólica, sentada en el suelo y apoyando las manos en los escalones, mirando sin sentido respirando profundo, te recuerdo pero en realidad no existes o por lo menos eso se encargan de decirme todo el tiempo y mi condena son estas cuatro paredes que también se encargan de recordarme la ficción de tus manos, el fantasma de tus ojos, la improbabilidad de tus besos

domingo, 30 de mayo de 2010

imprevisto




noche. pablo camina hacia su casa luego de una jornada larga de trabajo cuando una mujer se le acerca preguntando por la hora:- doce menos cuarto- responde gentilmente él. la mujer con un dejo de tristeza le dice: -hora en que siempre muero-. inmediatamente después se desvaneció en el aire.

viernes, 28 de mayo de 2010

Horizontes- serie uno


I
formular interrogantes
y darles la espalda

al fin de cuentas es sólo el gesto de la derrota
que se esparce en tu piel

descascarándote,
perdiéndo capas
que van desnudando la emoción,
la línea se funde con el límite de tus párpados

ahora que lo pienso
desconozco totalmente tu rostro
pero la expresión que tenés
puedo imaginarla perfectamente

II

al costado
la decepción y el desasosiego
acompañando una línea interminable que se bifurca

pedazos de tu piel que se sueltan al aire
polvo de tus huesos que el humo de este destierro ha de roer
intentar salir del marco como aproximación al paroxismo

emerger

y
la crudeza
el estigma
la llaga
el castigo
la ceniza que empieza a morir en la piel que te has apropiado

emerger
y
el gesto vacío
el hambre que se pega a tus ojos
el grito sordo en tus dientes
el dolor en tus uñas
la dezasón en tus labios
la sangre en tus rostros
la fractura en las mejillas

desfallecer en la espera
o que la espera te vaya durmiendo

amanece pero adentro está oscuro
y no ves la línea que demarca tu límite






domingo, 16 de mayo de 2010

puente hasta vos
transito calmo este camino

levemente se va dando la noche
los ojos nuevamente quiebran sus sentidos

de las piedras arrancar
una confesión perversa

allí donde me esperás
del otro lado

la muerte y el amor se han juntado
a rezar sus plegarias
aparecerás y serás la noche y un par de nubes en la pieza...
seguro lloverá...
y luego soñaremos
...

viernes, 5 de marzo de 2010

asi

me
tría...

del por qué tomo café y vos no estas acá...

alejandra despertó tarde esa mañana. hubiese elegido seguir durmiendo, paralizar el tiempo dejar que los sueños se apoderaran de su cuerpo indefenso. la cama de dos plazas le quedaba grande, por lo que se estiraba a gusto y remoloneaba hasta la exageración. estaba buscando la excusa perfecta para no despertar. se acordó de mara. seguro la iba a esperar en el café para charlar como de costumbre. también había arreglado para encontrarse con juan, la segunda vez que se verían. en el celular la esperaban tres llamadas perdidas de la oficina. estaba segura que no se levantaría. el cenicero delataba hasta que hora se había quedado escribiendo la madrugada anterior. las ventanas del chat todavía abiertas y la taza de café a medio terminar porque el brote de palabras no le permitía sacar la vista de la pantalla de la computadora y escribir febrilmente como autómata como si alguien estuviese dictándole algo. pero la noche anterior había sido diferente había escrito más de lo que generalmente por noche se había impuesto para terminar su novela. faltaba muy poco para ultimar los detalles de la novela y un desgano profundo la había interpelado a eso de las cinco de la mañana. se tiró a dormir y se dejó amanecer en la cara cuando despertó con el sol de frente. luego de dudar un rato más no encontró una excusa que la retuviese en la cama, al contrario, se dio vuelta, se acostó boca arriba y mirando el techo largamente respiró profundo. ya lo había decidido...